domingo, 18 de junio de 2017

DIETA LÓGICA Y ALIMENTACIÓN EMOCIONAL EN VERANO

Necesitamos comer adecuadamente para nutrir nuestro cuerpo y disfrutar de una buena salud, pero de igual forma necesitamos emocionarnos con la comida que tomamos deleitando nuestros sentidos. Comer relaja y produce placer, pero comer de una forma desequilibrada perjudica nuestra salud, así que es necesario encontrar la fórmula ideal incluso en verano. 


La DIETA LÓGICA es una propuesta de alimentación saludable, deliciosa y ligera que se adapta a nuestro estilo de vida, a nuestro entorno, a nuestras características personales e incluso a las bacterias que conviven con nosotros, nuestra microbiota.


Somos lo que comemos inevitablemente! Durante el año comemos unas 1.460 veces y durante el verano dedicaremos unas 270 horas a ingerir alimentos, así que el modo en que lo hagamos y lo que tomemos influye de forma determinante en cómo nos sentimos. Si queremos estar en forma, sentirnos ágiles, alegres y con energía para disfrutar del buen tiempo con nuestras familias y amigos, comer bien es vital. Y en ese concepto entra también la idea de disfrutar deleitando el paladar y los sentidos, porque la dieta debe ser saludable y comer debe ser un placer, por eso la Dieta Lógica y la alimentación emocional siempre van de la mano.


Y el verano y sus alimentos típicos de temporada nos dan la clave para cuidarnos y mantener la salud y el tipo: POCAS CALORÍAS, MUCHOS ANTIOXIDANTES E HIDRATACIÓN.

¿Cómo? Ahí van algunas ideas ;)

  • Tomar como modelo la Dieta Mediterránea con toda esa gran variedad de alimentos, especialmente frutas y verduras. 
  • Los postres y meriendas sanos a base de jugosas cerezas, rodajas de sandía o melón y las ensaladas variadas con tomates de temporada y otros ingredientes como las semillas de sésamo, chía, frutos secos como las nueces, e incluso trocitos de fruta, llenan de color y de antioxidantes nuestras mesas. 
  • Disfrutar de gazpachos, salmorejos y otros batidos de verduras o de frutas y verduras que no son más que una buena dosis de vitaminas con muy pocas calorías. 

Y las bebidas en verano, mucho más allá de los típicos refrescos



Desde una tradicional horchata hasta un moderno smoothy con bebidas vegetales o mezclas de frutas y verduras, todas son magníficas opciones que nos aportarán líquidos, gran valor nutricional y pocas calorías. La horchata, por ejemplo, se obtiene de un tubérculo que, en España, se cultiva en la zona de Valencia. Vale la pena saber que la Horchata puede constituir una merienda o un "tentempié" ya que tiene un contenido energético similar a un batido de chocolate, pero solo tiene un 4% de grasa, por tanto, es más saludable para cualquier edad. Además, contiene bastantes minerales, como el calcio, fósforo, magnesio, hierro, cinc, y manganeso. Es interesante saber que NO tiene lactosa, con lo que las personas intolerantes a ella pueden tomarla. También podemos disfrutar de la gran variedad de bebidas vegetales que a día de hoy se pueden encontrar, como la de avena, coco, almendras o avellanas, que, mientras no tengan azúcares añadidos, todo son ventajas. Si preparamos smoothies de frutas lo ideal es hacerlo dejando toda la pulpa posible de la fruta, así tendrá más fibra. Bien frescas tienen un delicioso sabor, muchos nutrientes y muy pocas calorías. 


 Cuidarse es un placer!




 

 

martes, 17 de enero de 2017

ALIMENTA BIEN A TUS BACTERIAS INTESTINALES

Uno de los temas que están más en auge en la ciencia de la nutrición y la medicina es la MICROBIOTA. Y es que muchos estudios reflejan la importancia de la misma para nuestra salud y aspectos tan importantes como mantener nuestro peso, nuestros niveles de colesterol, el buen funcionamiento de nuestro sistema inmunitario y hasta para nuestras emociones. 

¿Qué es la microbiota? Este término se refiere al conjunto de bacterias (y algunos hongos) que conviven en nuestro organismo. La mayor parte se encuentran en nuestro intestino, pero también las tenemos en otros lugares como la mucosa bucal, la mucosa vaginal y el estómago. La microbiota es intestinal es también llamada flora intestinal y está formada por muchísimos tipos distintos de bacterias o microorganismos. Se sabe además que el predominio de unos o de otros puede generar beneficios o perjuicios a nuestra salud.


¿Por qué viven bacterias en nuestro cuerpo? En realidad se trata de un intercambio de beneficios. La cadena alimentaria en los ecosistemas está siempre muy ajustada y es el paso de materia (nutrientes) y energía de un ser vivo a otro de manera que todo está relacionado y todo se aprovecha, de manera que incluso los deshechos de unos sirven para otros. La cadena trófica es el proceso de transferencia de sustancias nutritivas a través de diferentes especies en una comunidad biológica (como puede ser un lago, un río, un bosque o nuestro propio cuerpo). Todo esto también es así en nuestro organismo. Nuestro cuerpo es en realidad una comunidad biológica en la que los nutrientes sirven a las bacterias y ellas generan compuestos que nos benefician... o no, todo depende de qué les demos como nutrientes a través de nuestra alimentación. 

¿De qué se alimentan las bacterias? Tenemos más bacterias en el intestino que células propias por tanto es seguro que tenemos que alimentar a esos microorganismos correctamente. No es una simbiosis casual y sin sentido, es un complejo ecosistema con un delicado equilibrio (y desequilibrios cuando se altera). Si la alimentación está perjudicando a la flora intestinal, esto repercute seguro al resto del organismo. La dieta es el sustrato que la alimenta, ya sea para bien o para mal. 

Los alimentos vegetales son sustrato de las bacterias intestinales beneficiosas
Así, la alimentación tiene que aportar nutrientes tanto para nosotros como para la microbiota. Las vitaminas, minerales y otras sustancias serán útiles para ambos, pero si hablamos de macronutrientes podríamos decir que los hidratos de carbono digeribles, las proteínas y las grasas son más para nosotros y que la fibra y los azúcares alimenta a la microbiota. Pero es la fibra dietética la que ha demostrado muchos beneficios para la salud: ayuda al tránsito intestinal pero también ayuda a prevenir, o disminuir el riesgo, de desarrollar enfermedades como la obesidad, la diabetes, algunos cánceres, desórdenes metabólicos, enfermedades coronarias, etc. Pero estas funciones beneficiosas que se han atribuido directamente a la fibra son seguramente en su mayor parte debidas a la acción beneficiosa de ésta sobre la microbiota. Las dietas ricas en fibra y por tanto con abundantes alimentos de origen vegetal son buenas para mantener una flora intestinal sana. 

¿Qué son los alimentos prebióticos y probióticos? En general, se habla de estas dos categorías para referirse, en el primer caso, a la fibra beneficiosa presente en los vegetales y, en el segundo caso, a las bacterias o hongos vivos que se encuentran en los alimentos fermentados. Los alimentos fermentados como el yogur aportan bacterias o levaduras vivas a la dieta, y aunque es en cantidades relativamente bajas, es interesante incluirlos en la alimentación.
RECORDAD!!! Yogur (fermentación láctica): Lactobacillus, Streptococcus, (Bifidobacterium). Ojo! No son yogures con bacterias vivas los “yogures pasteurizados después de la fermentación” 

¿Qué alimentos perjudican a la flora intestinal? Hay alimentos que no favorecen una microbiota intestinal saludable y que incluso pueden ser perjudiciales. El consumo frecuente y/o excesivo de carnes rojas, sus derivados, alimentos con elevado contenido en grasas saturadas y de los que tienen una elevada cantidad de azúcares, está relacionado con muchas patologías como la obesidad, algunos tipos de cánceres, el síndrome metabólico, etc. Por lo que, aunque pueden estar en la dieta pero siempre de forma ocasional, en raciones pequeñas y en el contexto de alimentación abundante en alimentos de origen vegetal. Una dieta baja en fibra y con cantidades elevadas de grasas saturadas y azúcares lleva a grandes perjuicios en la flora intestinal que pueden manifestarse como trastornos gastrointestinales, intolerancias, alteraciones metabólicas, etc. 


ADEMÁS! Nuestra comunidad de bacterias también es muy sensible a otros factores como el estrés, el tabaco, la falta de descanso, algos fármacos, etc. Por tanto, el estilo de vida saludable es prioritario!

A partir de ahora, ¿Cómo vas a cuidar a partir de ahora tu intestino y tu microbiota? Seguro que un poquito mejor :)