domingo, 2 de marzo de 2014

PROGRAMACIÓN DE MENÚS PARA BEBITOS GRANDES QUE EMPIEZAN A COMER :)



La etapa en la que los bebés están a punto de llegar al año y empiezan a comer es muy importante y trascendente para su salud actual y futura. Comer bien es ganar nutrición siempre. Aquí van unos consejos para saber cómo programar sus menús.

Programación semanal



Lunes: Crema de Calabacín con pollo (patata, calabacín, cebolla 
–poquito-, y pollo).
Martes: Crema de Zanahoria con pescado (patata, zanahoria, calabacín (opcional) y pescado blanco).
Miércoles: Papilla de Arroz con pavo (arroz, calabacín y pavo).
Jueves: Crema de Verduras con ternera (patata, judías verdes, zanahoria y ternera).
Viernes: Crema de calabacín y puerro con pescado (patata, calabacín, puerro –poquito- y pescado blanco).
Sábado: Crema de Verduras con Arroz y huevo (acelgas o espinacas, calabaza, zanahoria, arroz y yema huevo).
Domingo: Crema de calabaza con pollo (patata, calabaza y pollo).

Con estas ideas puedes hacer diferentes combinaciones para tu bebé. Es aconsejable es que hiervas las verduras y encima la carne, el pollo o el pescado en el momento para que esté lo más fresco posible y trocearlo y triturarlo en el momento. Lava bien todas las verduras que le vayas a dar. Guarda el mismo puré para todo el día, o máximo para el día siguiente.

Puedes incorporar a los purés:

*yema de huevo, 1 vez por semana o siguiendo la pauta que te haya dado el pediatra
*carne de cordero, depende de la recomendación que te hayan dado, pero como es una carne con algo más de grasa se la puedes dar cada 15 días y siempre de partes magras
*quesitos, también los puedas introducir a partir de los 9 o 10 meses aproximadamente

La clara de huevo se suele introducir más tarde, hacia el año o un poquito más. También el pescado azul se suele introducir más tarde al igual que los frutos secos… en este sentido sigue las indicaciones de tu pediatra.

Si ya te han dicho que le puedes dar legumbre (normalmente a partir del año se puede), puedes hacer purés de lentejas o judías pasadas por el “pasapurés” (para quitar la fibra insoluble-las pieles-), con un poquito de patata y añadiendo algo de proteína o algo de arroz (en este caso no haría falta añadir proteína). Como es un puré muy denso y nutritivo (con muchísima más fibra que los de verduras) hay que preparar menos cantidad y mezclar siempre con un poquito de patata o arroz.

Cuando empieces a darle sopita, guarda algún día caldo de cocer verduras y pollo o pescado y con esto le cueces sémola, fideos finitos o maravilla. Aquí es más difícil añadir la proteína, por eso la sopa va mejor cuando ya pueden comer trocitos de pescado, pollo, etc, a parte.

Para los postres o las meriendas: fruta, yogures, y/o lactancia materna o de fórmula. Los postres tipo petit-suisse mejor de forma ocasional pues tiene más grasa saturada.

Otros consejos

A menudo nos explican qué debemos hacer, pero no lo que NO debemos hacer.

Mejor evitar:
  • Dulces: cuánto más tarde los prueben mejor. No hay prisa, no los necesitan.
  • Sal: de momento no es necesario ponerles, se acostumbran a los alimentos con su sabor natural y no pasa nada.
  • Azúcar: tampoco hace falta añadir azúcar a los postres que van a tomar (frutas y yogur básicamente)
  • Refrescos o zumos envasados: cuanto más tarde mejor. No los necesitan.
  • Embutidos: excepto el jamón, que no se considera embutido, el resto cuanto más tarde mejor. No los necesitan. Si le das jamón procura que sea bajo en sal.
  • Snacks, patatas fritas, ganchitos… cuánto más tarde los prueben mejor. No hay prisa, no los necesitan.

Es importante no premiar con alimentos, cuanto menos vinculemos la comida con lo emocional mejor. 

domingo, 16 de febrero de 2014

¿Habías oído alguna vez el término “Nutrigenética”?

Cada vez más oímos hablar de nuevos conceptos en la nutrición, como “nutrigenética” y “dieta personalizada”. Pero, ¿de qué estamos hablando? La nutrigenética es la ciencia que estudia las diferentes maneras de respuesta de los individuos frente a un alimento de acuerdo a su conformación genética. Así, la nutrigenética ofrece la posibilidad de personalizar la nutrición de acuerdo con la constitución genética de los consumidores, es decir, se nos ofrece la posibilidad de crear “dietas personalizadas” con alimentos que sienten mejor o beneficien más la salud de cada individuo. De hecho, en España, este tipo de estudios ya se pueden realizar en algunas consultorías o laboratorios, pero no es una opción que esté del todo extendida ni al alcance de todos.

Recientemente se ha publicado una noticia sobre que la Dieta Mediterránea es necesaria para que un gen relacionado con un tipo de grasas tenga su efecto protector frente al infarto de miocardio1. Pese a que ya han pasado décadas desde que se realizan este tipo de estudios, es conveniente saber que, actualmente, los conocimientos que se van obteniendo para dar un mejor consejo nutricional, a través de una dieta más personalizada, siguen siendo de momento los mismos que se dan dentro de un margen de Dieta Mediterránea y salud. 


Las novedades que van surgiendo son muy buenas, puesto que significan un avance para el conocimiento, sin embargo, para llegar a desarrollar los objetivos que tiene la nutrigenética aún falta mucho camino. En un futuro, llegaremos a trabajar habitualmente con la dieta personalizada, pero de momento, nos quedamos con seguir recomendando día a día una dieta lo más variada y equilibrada posible, pues esto optimiza el funcionamiento de nuestros genes para una buena salud.

Comer bien para ganar nutrición!

By Jonathan Hernández



sábado, 1 de febrero de 2014

EN INVIERNO QUE NO TE FALTE VITAMINA C

Comer bien, para ganar nutrición...
La vitamina C, también llamada ácido ascórbico, tiene muchas funciones en el organismo, pero quizás la que más nos interesa en el invierno es la de que ayuda a mantener la función normal del sistema inmunitario. 
En nuestro organismo disponemos de un sistema de defensa muy complejo y que está distribuido por todo nuestro cuerpo, en nuestras células, tejidos y órganos. Se trata del sistema inmunitario, que nos protege contra posibles agresores externos como, bacterias, virus, hongos, parásitos, o determinadas sustancias o contaminantes que están en el ambiente que nos rodea. Para todos los órganos o sistemas que nos componen, un buen estado nutricional es uno de los factores más importantes para su funcionamiento. Por ello, una correcta alimentación es la base para aportar a nuestro sistema inmunitario todos aquellos nutrientes que necesita para realizar su trabajo, manteniéndonos sanos y previniendo posibles infecciones. Nuestro cuerpo es una máquina muy compleja que requiere de muchos elementos para funcionar bien, y esos elementos los obtenemos de la dieta.
Sobre nuestro sistema defensivo...
El sistema inmunitario es una compleja red o barrera protectora que se encuentra por todo nuestro organismo para poder protegerlo de esos agentes externos que podrían provocarnos una enfermedad o reacciones de intolerancia o alergias. Desde la piel hasta la pared del intestino, esta protección nos envuelve tanto por fuera como por dentro. Además contamos con un ejército de soldados especializados para neutralizar al “enemigo”, los leucocitos o glóbulos blancos que se fabrican en el timo, el bazo y la médula ósea. Estos leucocitos soldados no son todos iguales, unos pueden encargarse de destruir microorganismos que puedan ser peligrosos nuestra salud, otros pueden encargarse de eliminar moléculas o sustancias extrañas, etc.
Tipos de leucocitos
Granulocitos
Neutrófilos
Eosinófilos
Basófilos
Monocitos
Macrófagos
Linfocitos
Linfocitos T
Linfocitos B
Todos ellos funcionan muy bien organizados, y actúan de una manera coordinada y secuencial. Los mecanismos que utiliza el organismo para mantener la red de comunicación entre todos los leucocitos son múltiples y precisos. Como para cualquier otro tipo de maquinaria en que pudiéramos pensar, estos mecanismos necesitan unas condiciones ideales para funcionar, principalmente energía, nutrientes, y una temperatura adecuada. La energía y los nutrientes nos los facilitan la alimentación, y la temperatura corporal ideal nos la proporciona nuestro propio organismo a base también de gastar energía de la que consumimos con los alimentos. Por eso con el frío, nuestro sistema inmunitario puede ser más vulnerable, pues no todas las personas tienen la misma capacidad de mantener la temperatura corporal.
La alimentación
Comer bien es “ganar nutrición” y por tanto ganar salud. No sólo es importante la cantidad que comemos sino también la calidad, es decir, si la dieta es variada, equilibrada y suficiente, obtendremos el mayor beneficio de ella.
En especial para el sistema inmunitario, hay una serie de nutrientes que son realmente importantes, como por ejemplo la vitamina C, el zinc, el selenio, los ácidos grasos omega-3, etc. En realidad cualquier deficiencia nutricional provocará una respuesta inmunitaria reducida. Por eso debemos conocer qué nutrientes nos pueden ayudar a estar más fuertes y pueden proteger a nuestro ejército de soldados defensores.
¿Dónde está la vitamina C
Se encuentra en frutas y verduras, principalmente en aquellas que están crudas, ya que esta vitamina se destruye con el calor y con el oxígeno del aire. Es por eso que las verduras cocinadas contienen muy poca cantidad de vitamina C. Y tenemos suerte de vivir en un país rico en vitamina C, ya que tenemos gran disponibilidad de frutas y verduras todo el año.
Aquí tres sencillos consejos para aumentar nuestra ingesta de vitamina C:
*Consumir a diario por lo menos tres raciones de fruta
*Consumir dos raciones de verdura, por lo menos una cruda (ensaladas)
*Tomar zumo de naranja natural y recién exprimido a diario

Que el estrés y de falta de tiempo no te puedan, siempre hay momentos para comer bien y ganar nutrición!